Mi sueño: una realidad.

Era un sábado por la tarde muy tranquilo en casa, yo estaba de 39+1 y según mi ginecólogo “muy verde” aún en la eco del día anterior. 18.23h y un dolor fuerte que aún no sabía, pero era mi primera contracción. Mi padre en la tercera ya estaba con el coche preparado en la puerta queriendo ir al hospital, pero yo sabía que había que esperar. 3 horas y media después sigo teniendo las contracciones muy irregulares, pero tan fuertes que vomito con cada una de ellas, así que decido que ya es hora de salir. 22h del 14 de marzo de 2020, primer aplauso sanitario de la pandemia me pilla saliendo por la puerta de casa, esto es enserio? Todo el barrio parecía que aplaudía mi ida al hospital, muchas risas, esto es algo que no se nos va a olvidar nunca. Me acompañaron los aplausos más de la mitad del trayecto.
A la llegada me recibe la matrona y me da el bajón, “ojalá su turno acabe pronto” pensamos. Ya la conocíamos de monitores y no era nada agradable. Primer tacto y echa a mi madre de la habitación de malas formas. Es una señora muy brusca y grito de dolor. “todavía estás verde, pero te quedas ingresada” oh no…
15 de marzo y empieza el Estado de Alarma en el país, menos mal que es domingo y aún no se ha prohibido entrar acompañada al parto, por suerte mi madre me acompaña en todo momento.
Las horas en la habitación no pasan, las contracciones cada vez más fuertes y seguidas, pero no quiero avisar a la matrona porque realmente me da miedo que me haga ese daño otra vez. 4am de la madrugada y me da una contracción que me hace tirarme al suelo y con ganas de empujar. “mamá llama a la matrona”, otro tacto horrible y estoy de 5cm, me manda a la sala de partos, cuando llego ya estoy de 7cm y pido la epidural. Muchos nervios, lloro y tiemblo, “no te muevas” Ja, como si fuera tan fácil… Por suerte, ahora hay una enfermera también conmigo, Eva, a la que agradezco infinitamente el cariño que me dio en esos momentos. Entra mi madre, me reconforta y por fin mi ginecólogo, menos mal!!! respiro tranquila.
Los dos estamos monitorizados y de repente lo que toda embarazada no quiere oír… “he perdido el latido del niño”.Qué???? Mi madre y yo nos miramos horrorizadas, entre ellos se empiezan a mover y decir “prepara el quirófano para una cesárea de urgencia, hay que sacarlo ya”. De verdad estaba pasando eso?? No me lo podía creer.
“Vale, tranquila, te ha bajado mucho la tensión, respira y ponte un poco de lado a ver si lo puedo oír mejor”… “bien, bien, lo tenemos!!! Seguimos adelante.
Ufffff, se me vino el mundo abajo en un momento.
Enseguida llego a los 10cm pero mi niño parece que todavía está muy arriba y no quiere salir, esperamos.
Otro tacto y me rompen sin querer la bolsa, el líquido sale oscuro.
” A este paso se te pasa el efecto del pinchazo… ” y efectivamente las contracciones ya las empezaba a sentir, es hora de empujar. Unos cuantos pujos, un desgarro más episiotomía y a las 5.45 mi pequeño ya estaba fuera.
Por qué no llora?? Pregunta mi madre,   
“mejor así señora, vamos a aspirarle por si hubiera tragado meconio”
Ese tiempo se me hizo eterno, quería coger a mi bebé en brazos, quería verle la carita por fin y hacer el piel con piel deseado. “Aquí tiene a su nieto” y le plantan el bebé a mi madre. Mi cara debió ser un poema…  ella me lo trajo rápido hacia mí, me lo puso en el pecho y al fin conocí al verdadero amor de mi vida. Mi hijo, mi sueño hecho realidad ya lo tenía entre mis brazos, mirándome con esos ojos enormes que me enamoraron a primera vista.
He de decir que para rematar la nefasta actuación de la matrona, me dijo que no podía hacer el piel con piel hasta que subiéramos a la habitación. En cuanto salió del paritorio, mi ginecólogo me dijo que le quitara la toalla a mi bebé y me lo pusiera en el pecho y así lo hice.
Yo tenía a mi niño conmigo que era lo más importante, pero siempre me quedará ese sabor agridulce al recordar mi primer parto  por el trato recibido por parte de esta matrona.
(Me gustaría destacar la importancia que tiene en estos casos dar con un profesional cariñoso, empático, implicado y respetuoso. Ojalá me hubiera tocado una matrona como vosotras)


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