RELATO CON SABOR AGRIDULCE

“Llegamos al hospital a las 23:55h. Un celador nos acompaña a la sala de triaje. Papá debe esperar en una sala de espera, enseguida le avisarán y podrá estar conmigo. 

De triaje me pasan a la sala de dilatación 1, dónde me ponen los monitores. Estamos un buen rato tumbadas en la cama con las correas. Todo está bien. Me dicen que me espere en otra sala que enseguida me visita la ginecóloga y deciden si me voy a casa o me quedo. Yo apuesto a que me mandan para casa. En esa sala estoy sola, me invitan a sentarme pero estoy mejor de pie. No hay reloj y no se el rato que paso allí, pero tengo contracciones y me da la sensación que son más seguidas. Me hacen pasar, desnudarme y tumbarme en la camilla. La ginecóloga me hace un tacto y me dice que cree que estoy de 3 pero que su compañero vendrá a corroborarlo. Viene un chico, deduzco que será ginecólogo también, me hace otro tacto y dice que estoy de 4. Me quedo. 

Vuelvo a la sala de dilatación dónde me quieren volver a tumbar en la camilla para ponerme los monitores. Después de insistir un poco me permiten estar sentada en un sillón y no tumbada. Ahora quieren ponerme una vía en el brazo. Intento negarme pero después de un buen rato de insistir yo con el no y ella con el “por si” acabo cediendo. No lo consigue y se me hincha el brazo. Se disculpa y ataca el otro antebrazo. Finalmente me han puesto la vía. 

Con via y correas me dejan allí un rato sola. Se va a seguir estudiando mi plan de parto me dice. No tengo reloj, no se el tiempo que pasa. Vuelve para mirar el monitor y le pregunto por Papá. Le van a avisar porque por supuesto que puede estar conmigo. Al fin llega Papá, nos explica que han pasado dos horas, que en ese tiempo no sabía nada de nosotras, estaba preocupado. Ya estamos juntos.

 Estoy más tranquila con él allí. Le pone su toque de humor al momento. Pido a la mujer que maneja el monitor (no se su categoría profesional) que me lo quite que quiero caminar e ir al baño. Que no estoy cómoda sentada. Opone poca resistencia y me dice que vuelve en un momento a colocarlo otra vez. Estoy con contracciones dolorosas pero aún no veo la necesidad de pedir nada contra el dolor.

Hago pis y me paseo por la pequeña habitación, que poco acogedora! Veo una pelota de pilates y le pido a Papá un empapador, me apetece sentarme, estaré más cómoda allí. Al poco de sentarme me da una contracción fuerte, dolorosa. Me ofrecen una bolsa de agua caliente para poner en la zona lumbar y la acepto. Dos contracciones más en la pelota, el cuerpo me pide ponerme en pie en cada contracción. Son dolorosas, tiro la bolsa encima de la cama, me molesta. Estoy de pie. Tengo ganas de empujar. Papá sale a avisar a alguien. Vuelve a entrar y rompo aguas…. Pero…. La cabeza! Grito que venga alguien! Ya has nacido, pero eres resbaladiza y te tengo a duras penas cogida por el cuello. “¡Que se cae la niña! grito. Y el chico (ginecólogo? matrón?) que hizo el segundo tacto se lanza al suelo y te coje. Llegó justo a tiempo, te resbalabas. Creo que tienes algunas vueltas de cordón. Todo pasa rápido y con nervios. Hay mucha gente en la habitación, entrando y saliendo. La chica que iba a cortar el cordón se pone nerviosa y acaba cortándolo el chico. Yo estoy entre emocionada, asustada y en shock. Te tengo en brazos, contra mi pecho, Estás bien, eso creo y eso me dicen. 

Hora del nacimiento: 3:05h

Me ayudan a subir a la cama, te ofrezco el pecho y una chica empieza a hacer algo con el cordón, noto un tirón doloroso y le pregunto que hace. Me dice que eso es la placenta. No entiendo que está haciendo. Me giro hacia la derecha y veo que hay algo entrando por la via. Pregunto que es y me dicen que es oxitocina. Me sorprendo, vuelvo a preguntar y me dicen que es para que no me desangre. Estoy confundida, asustada, ¿que va mal? Estás bien, estoy bien. No entiendo el ajetreo, las prisas y el montón de cosas que están pasando ajenas a mi. 

En mi plan de parto lo ponía claramente. No quería monitorización continua, ni vía. Quería pinzamiento tardío del cordón y que lo hiciese Papá o yo misma, quería alumbrar naturalmente la placenta, con tiempo, con calma. Quería verla, fotografiarla. Quería ser informada y consultada sobre cada proceso, cada paso. 

Y a pesar de todo, J, el tuyo fue un buen parto, rápido (precipitado dice el informe) y natural. Sin puntos. Evitamos la inducción que tanto temía yo y naciste en la 39+6. Pesaste 2.890g y mediste 49cm. Te cogiste al pecho sin problema desde el primer minuto, sin dolor, sin complicaciones. Apenas perdiste peso. Ya en planta, en una habitación destartalada, con la ventana rota, con una luz fundida y sin agua caliente en uno de los grifos pude empezar a procesar ésta experiencia, las emociones, y los procesos. 

Un sabor agridulce. Un parto bonito, perfecto pero enturbiado por el trato que nos dieron, a ti, a mi y a nuestro momento. Obviando el mantenimiento de las habitaciones, un trato que sin ser malo no fue el que necesitaba. Necesitaba información, necesitaba calma, pausa, control, comprensión, empatía. Y me sentí infantilizada, tratada como un objeto, sin nadie que escuchase mi voz, sin nadie que atendiera a mis demandas, a mis peticiones. Mi voz se quedó plasmada en mi plan de parto que tan concienzudamente preparé, se quedó muda en las paredes de ese hospital, de esa sala de dilatación 1. Ignorada o directamente sin ser escuchada. “

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